25 de mayo. Hace un día frío. Ella se despierta con la sensación de que es mucho más temprano de lo que realmente es. No logra salir de su sueño... ¿cómo mi gata va a estar teniendo mascotas si está operada? Los dos mundos se mezclaban, el de los sueños y el de la realidad. Se da cuenta de que está en su cama, en su pieza y el primer reflejo es mirar el reloj: 9:45 am.
Elije frutas esta vez, “Ayer ya tuve suficiente exceso de grasa” piensa. Como todas las mañanas calienta su leche blanca -entera- al microondas. 2 minutos. Y un tercero para contrarrestar el frío que hace. Y más potencia. Toma una manzana y la lava. Toma un kiwi y lo lava. Busca plátanos... no hay. Pela el kiwi, parte la manzana por la mitad. “No podría comerme una entera hoy, no tengo ganas” dice. Los pone en un plato y los pica. Miel.
Lee segundos, minutos. Para de leer y anota “Esto implica un continuo proceso de citas en la palabra. En general nadie puede hablar sin citar” en el teclado de su notebook. Suena el teléfono. Ella baja las escaleras y lo toma. “¿Aló?” No hay nadie al otro lado de la línea. Corta y sube las escaleras.
Se saca la bata, el pijama y busca más ropa con la rapidez que otorga el frío. Se pone un pantalón de buzo, calcetas, polainas, sostén, una camiseta y un polerón con capucha o hoodie. “Así mato dos pájaros de un tiro” dice. Elije un abrigo de polar con forro estampado de leopardo. Zapatillas, banano, sale de la habitación.
Corre, corre, corre. Siente su respiración agitándose, en las piernas siente cómo el ácido láctico va afectando sus músculos “Por lo menos ya se me quitó el frío... La vereda de una autopista siempre es solitaria”. No le gusta la idea de que alguien aparezca y arruine el paisaje de cielo helado. “Que bueno que no traje música. Así estoy más en el aquí y el ahora”.
Su amiga abre la puerta y le grita que pase. Ella abre el pestillo de la reja y pasa. “Estoy limpiando todo este chiquero que dejaron mis adorados” dice la amiga. Hablan de cosas cotidianas, como recetas, mascotas, lo aburridos que son los comerciales de radio, lo que han hecho estos días, una que otra anécdota. Mientras hacen esto se pasan el pucho luego de dos fumadas cada una.
Verduras, “oh que rara esa fruta ¿será dulce o salada?”, pan, leches, desc.., choco.. ¡crema! Caja chica. Busca rápidamente el resto de las cosas y hacen la fila en silencio, mientras miran con desagrado a la cajera lenta. Salen del súper y se despiden, con alegría de haberse juntado. “Apúrate antes de que se te acabe la luz verde” le dice la amiga. Corre, corre, corre.
Siempre le han extrañado esas torres que están cerca de su casa ¿serán dañinas? ¿Que pasa si ellas son la culpa de que ella no esté casi nunca en su casa? Mientras piensa esto escucha el típico zumbido de la electricidad fluyendo por fierros y cables. Siente que la vibración de energía le atraviesa el cuerpo mientras ella camina por esa vereda mirando hacia adentro. “Cuando me vaya de aquí voy a ser una seca. Ya nada me va a intervenir el cerebro” piensa.
Sueña, sueña, sueña, sueña. "Si sigo viviendo en mi cabeza, un día de estos voy a desaparecer. Va a ser como "¡chiup!" un hoyo se abrirá en el tiempo y el espacio, me tragará y ni siquiera me voy a dar cuenta de que ya no existo
martes, 3 de agosto de 2010
lunes, 28 de junio de 2010
Lo que es la comodidad
Lo acepto, me da paja escribir en mi notebook con las manos afuera de la cama por el frío y sería fantástico poder escribir con un solo dedo aquí en el iPod! Cosas que para mi hubiesen sido un lujo un par de años atrás - e inimaginables hace 10 años- . Si en ese tiempo hubiera venido alguien del futuro a contarme que Internet iba a estar en el aire y que cada persona en la casa podía tener su propio computador con Internet todo el día, y que además iban a existir aparatos que mezclaban celular, navegador web, personal estéreo, cámara de fotos y GPS todo en uno... Me hubiera asustado y hubiera marcado el 133 para q se llevaran a ese loco de patio.
Además esta el escaldasonno, mi mejor amigo de invierno. Yo no se como no me morí de hipotermia los inviernos anteriores a él ¡Ah! Es verdad, usaba un guatero ¡Mira que ingeniosos eran en la antigüedad! Cuando les cuente a mis hijos q la gente metía en su cama unas bolsas de goma con agua caliente para el frío van a creer q viví en la prehistoria.
Eso si, aún admiro de mi misma el usar el transporte publico. Es toda una hazaña someterse a cualquier recorrido por este vasto reino de Santiago. Es como meterse en una lata de sardinas móvil. Pero esta lata se encuentra también dentro de una olla a presión. Y ya se imaginarán cuál sería el aceite de las sardinas... Hay que ser valiente y bien perfumado para resistirse a la comodidad del Papú.
Y ni hablar del microondas. Es el único culpable de q la base de mi dieta sea pan. Llego a mi casa cagá de hambre y pienso "Oh q rico seria tomar una sopita de fideos! Pero que lata igual, se demora mucho. Tengo que esperar a que hierva 3 MINUTOS. Naaa, mejor me hago un pan con queso en el microondas y listo". Es rico comer algo delicioso, pero es más rico comer ¡ahora ya!
No puede ser que la mayor frustración del día sea ir al primer piso a reiniciar el router. Aunque alguien el otro día me dijo que lo podía hacer desde mi computador... pero qué lata aprender cómo! Así de cómoda estoy. Quiero que todo se haga solo, que mis libros se lean solos, que mi gato se alimente solo, que la loza se lave sola. Lo paradójico e ilusorio del asunto es que pienso, como cada uno de ustedes que están perdiendo el tiempo leyendo esto, que algún día seré exitosa. Que tendré la plata para que todo se haga solo. Y aquí estoy sin hacer nada.
Además esta el escaldasonno, mi mejor amigo de invierno. Yo no se como no me morí de hipotermia los inviernos anteriores a él ¡Ah! Es verdad, usaba un guatero ¡Mira que ingeniosos eran en la antigüedad! Cuando les cuente a mis hijos q la gente metía en su cama unas bolsas de goma con agua caliente para el frío van a creer q viví en la prehistoria.
Eso si, aún admiro de mi misma el usar el transporte publico. Es toda una hazaña someterse a cualquier recorrido por este vasto reino de Santiago. Es como meterse en una lata de sardinas móvil. Pero esta lata se encuentra también dentro de una olla a presión. Y ya se imaginarán cuál sería el aceite de las sardinas... Hay que ser valiente y bien perfumado para resistirse a la comodidad del Papú.
Y ni hablar del microondas. Es el único culpable de q la base de mi dieta sea pan. Llego a mi casa cagá de hambre y pienso "Oh q rico seria tomar una sopita de fideos! Pero que lata igual, se demora mucho. Tengo que esperar a que hierva 3 MINUTOS. Naaa, mejor me hago un pan con queso en el microondas y listo". Es rico comer algo delicioso, pero es más rico comer ¡ahora ya!
No puede ser que la mayor frustración del día sea ir al primer piso a reiniciar el router. Aunque alguien el otro día me dijo que lo podía hacer desde mi computador... pero qué lata aprender cómo! Así de cómoda estoy. Quiero que todo se haga solo, que mis libros se lean solos, que mi gato se alimente solo, que la loza se lave sola. Lo paradójico e ilusorio del asunto es que pienso, como cada uno de ustedes que están perdiendo el tiempo leyendo esto, que algún día seré exitosa. Que tendré la plata para que todo se haga solo. Y aquí estoy sin hacer nada.
domingo, 4 de abril de 2010
La Moda
“In the world of fashion one day you're in
and the next day you're out”
(Heidi Klum)
¿Quién no opina que para estar en el mundo de la moda hay que ser despiadado? ¿frío? ¿feroz?
Y cómo no serlo en toda esa vorágine de imágenes que nace, gira y vive en torno a ellas.
Ellos, los expertos, son los que señalan lo que es belleza. Y nadie que no esté en ese círculo podría ponerlo en duda, pues es un círculo autopoiético (y alimentado además por el deseo del resto de los mortales comunes y corrientes que les damos autoridad en el tema).
Lo que me parece paradójico es el hecho de que estos expertos-mandamases-vacas-sagradas no son esas figuras esculturales de las revistas. Son seres humanos físicamente igual -o aún peores- que cualquier persona de la calle. Basta con ver a Anna Wintour que es la diosa de esa esfera y hasta tiene joroba de lo vieja que está. ¿Y ustedes creerán que ella ha hecho algo por reivindicar a las mujeres de su edad entorno a la belleza o la moda incluso? Tengan por seguro que esa idea nunca ha cruzado por esa rubia y anciana cabecita.
En el documental “The september issue” (2009) pueden ver más claramente de lo que estoy hablando. Mi personaje favorito es Grace, una fotógrafa ex-modelo quien lamentablemente está desperdiciando gran parte de su poder creativo por estar a merced de los cánones actuales de hermosura. Ella misma se queja de no poder añadir a Vogue imágenes con desenfoques, que muestren el movimiento. Dice que es lamentable que en la actualidad queramos que las cosas sean tan nítidas. Es un pensamiento que comparto totalmente. Estamos en la búsqueda constante de una perfección que nadie conseguirá.
Me pregunto ¿la belleza estará destinada a estar por siempre fuera de uno? ¿Qué es lo que nos hace poner referentes cada vez más ideales y lejanos a lo físicamente posible? ¿Qué es lo que hace falta para que queramos ver a gente “normal”?
Una de las razones debe ser el carácter preponderante de lo visual en nuestra forma de percibir. Recibimos tanta información visual que, para registrarla, acabamos por clasificarla en diferentes cualidades: agradable, desagradable, propio, ajeno, real, irreal, etc. Y como en todo sistema humano, comienzan a gravitar leyes en torno a esas categorías, que son a su vez sistemas ordenadores de éstas. Finalmente se logra algo así como un consenso y surge una ciencia de experticia que se encarga de tales o cuales cualidades. En este caso emerge una “modología”, que vendría siendo un saber sobre la moda o la belleza. Necesitamos la ley de la moda para que dicte los referentes de lo bello por nosotros, aunque creamos que es injusto. La belleza es uno de muchos fenómenos simbólicos que no se puede dictar de forma individual. Por estar dentro de un sistema humano habrá un lugar para los expertos en moda, como lo hay para un montón de otros expertos.
Esta reflexión me deja lugar a un montón de otros cuestionamientos, como la aleatoriedad de la evolución en la moda, marcada por millones de micro-hitos que se suceden uno tras otro y en la que nadie podrá controlar su desarrollo. Es decir, en moda cualquier cosa podrá suceder, dado que no existe una ética en ella. Nadie en ese mundillo se responsabiliza o se pregunta qué consecuencias tendrá tal o cual trend que decidan imponer. Es efectivamente una vorágine sobre la que hay poco control, dado en parte porque es tan difícil controlar fenómenos culturales como este, que pareciera que tuvieran una inercia o vida propia.
Yo creo que ni Heidi Klum podrá decidir cuándo ella misma se va a poner “out”.
domingo, 24 de mayo de 2009
Pobre tipo
Había una vez un tipo al que le pasaban las cosas. Él no tomaba decisiones, las decisiones le tomaban a él. Si tenía ganas de comer un pan con jamón y atún, simplemente no buscaba las cosas en el refrigerador. Tomaba lo que estaba a la vista. O esa vez que se iba de vacaciones a Puerto Rico y no quedaban boletos. La señorita que lo atendió le ofreció un viaje a Colombia y él lo tomó. Cosas buenas le pasaron a ese tipo, cosas sorprendentes, pero también otras muy malas. Era como una veleta. Su trabajo se lo conseguían amigos, lo despedían de estos. De vez en vez era amado por mujeres y también dejado por ellas. La vida le pasaba y él se movía con ella.
Dentro de las cosas malas, estaba la desazón de su vida. Si bien le habían llegado cosas muy buenas, sentía que se conformaba, que no las conocía y que quizá no eran lo que él quería. Pero, después de todo ¿qué era lo que quería él?
Un buen día se desprendió de todo lo que tenía (lo que, dicho sea de paso, no le costó tanto como alguien que vive la vida real, puesto que al no elegir las cosas, poco compromiso había en ellas) y emprendió un rumbo en busca de su deseo. Un rumbo ilusorio, utópico y prometedor.
Lo que este tipo olvidaba era que no es tan fácil cambiar de naturaleza. Así pasaron los días, los meses y los años tratando de que su deseo llegara a él.
Así hasta que un día le pasó un camión por encima. Pobre tipo.
Dentro de las cosas malas, estaba la desazón de su vida. Si bien le habían llegado cosas muy buenas, sentía que se conformaba, que no las conocía y que quizá no eran lo que él quería. Pero, después de todo ¿qué era lo que quería él?
Un buen día se desprendió de todo lo que tenía (lo que, dicho sea de paso, no le costó tanto como alguien que vive la vida real, puesto que al no elegir las cosas, poco compromiso había en ellas) y emprendió un rumbo en busca de su deseo. Un rumbo ilusorio, utópico y prometedor.
Lo que este tipo olvidaba era que no es tan fácil cambiar de naturaleza. Así pasaron los días, los meses y los años tratando de que su deseo llegara a él.
Así hasta que un día le pasó un camión por encima. Pobre tipo.
miércoles, 30 de julio de 2008
El fin
Abro los ojos, tengo un dolor de cabeza oscilante. Miro a mi alrededor y sé dónde estoy. No puedo creer que después de este arduo día de trabajo, que después de todos estos días de trabajo pesado, me encuentre aquí, encerrada al final. El olor a humanidad rancia es indescriptible, entra a mis pulmones sin que lo pueda evitar. Creo que todos estamos algo decepcionados por tener que terminar aquí hoy. “Menos mal no estamos sin ropa”, pienso en busca de un pensamiento más pesimista que los que me suscita el cuadro actual. Y es cierto. Menos mal que el olor a cebolla de ese señor no se expande aún más. Miro su cara ajada. “Debe haber tenido una vida muy dura, quizá siempre fue un maestro de obras”, se me viene a la mente. Más allá una embarazada, parada sobre sus tobillos rechonchos, sin un lugar cómodo dónde pasar este calvario. Pienso en la criatura que va en su vientre “Es increíble que aún no habiendo nacido podamos experimentar lo que es ser humano”, después de todo, sólo hay una capa de placenta y piel que nos separa del mundo y de sus circunstancias. Eso del útero como el lugar infinitamente feliz no me lo compro.
Me gustaría tener un poco más de espacio. Me molesta tocar personas que no conozco. Lo terrible del asunto es tener que mirar sus caras. Unos se ven muy cansados. Otros enojados. Algunos resignados, quizá porque aquí ya no hay apuro que valga. Me impresiona ver algunos –contrafóbicos, pienso- cotorreando animados, hasta por los codos ¿Tendrán ellos eso llamado esperanza? Pienso que creer en algo me haría las cosas más fáciles ahora. “Mierda, hubiera traído el mp3” pienso, mientras creo de verdad que esto será eterno. Y cuando ya no resisto más ¡Al fin! He llegado a mi estación, aquí me bajo yo.
Me gustaría tener un poco más de espacio. Me molesta tocar personas que no conozco. Lo terrible del asunto es tener que mirar sus caras. Unos se ven muy cansados. Otros enojados. Algunos resignados, quizá porque aquí ya no hay apuro que valga. Me impresiona ver algunos –contrafóbicos, pienso- cotorreando animados, hasta por los codos ¿Tendrán ellos eso llamado esperanza? Pienso que creer en algo me haría las cosas más fáciles ahora. “Mierda, hubiera traído el mp3” pienso, mientras creo de verdad que esto será eterno. Y cuando ya no resisto más ¡Al fin! He llegado a mi estación, aquí me bajo yo.
jueves, 24 de julio de 2008
La Serena
La Serena es serena
es serena
es... serena
con sus micros chicas colorientas
sus fálicos cerros militares
sus pletóricos cerros de casas
su clima siempre presto a que salgas de donde quiera q estés
invitándote a conocer sus rincones
no sólo sus monumentos
como una mujer
de esas de la vieja escuela
con sus artes distintas
acostumbradas a mostrar de otra manera
con su aire de historia y antaño
es serena
es... serena
con sus micros chicas colorientas
sus fálicos cerros militares
sus pletóricos cerros de casas
su clima siempre presto a que salgas de donde quiera q estés
invitándote a conocer sus rincones
no sólo sus monumentos
como una mujer
de esas de la vieja escuela
con sus artes distintas
acostumbradas a mostrar de otra manera
con su aire de historia y antaño
jueves, 17 de enero de 2008
Sobre las vacaciones.
Ya hace rato que salí del examen de licenciatura y por primera vez en un año me siento verdaderamente de vacaciones (las de invierno no valen porque quedé con trabajos y ramo pendientes :/)La única responsabilidad que tengo es venir a trabajar a Salud Mental, pero sin eso sería una verdadera flojera. Como tengo que venir a trabajar (sí, ahora estoy "trabajando" :p) aprovecho de salir antes al centro, a pasear con el Bubu, a ver exposiciones, etc. Choriflai.
Y estoy leyendo un libro de Kundera que es súper weno, pero no es una novela, es un ensayo. Se llama "El telón" y se trata - según yo - de cómo adquieren valor estético algunas obras de arte, en particular la novela. Y me ha servido N para ilustrarme de la literatura. y además que Kundera es seco. Y lo que más me gusta - bueno, una de las hartas cosas que me gusta - es su metáfora del gran puente plateado une a Latinoamérica con Europa Central. Yo no tenía idea que los países europeos tenían tantas diferencias entre sí. Los veía a todos como una "gran Europa", la desarrollada y homogénea. Resulta que Europa central es una delimitación igual súper arbitraria, según Kundera, porque lo único que distingue a esos países del resto de europa son sus historias políticas de guerra, disputa de territorios y subyugaciones a las potencias europeas del momento. Ejemplo de estos lugares son Praga, Polonia, Checoslovaquia, etc. Esta diferencia ha llevado a consecuencias como que los literatos de estos "far away country of which we know little" no son tan pescados en los círculos europeos. En un encuentro de Kundera con Carlos Fuentes (escritor mexicano), Kundera dice: "De pronto, vi mi Europa central inesperadamente cercana a América Latina: dos límites de Occidente situados en extremidades opuestas; dos territorios descuidados, despreciados, abandonados, dos territorios parias; y las dos partes del mundo más profundamente marcadas por la experiencia traumatizante del barroco. Digo traumatizante porque el barroco viajó a América Latina como arte del conquistador, y a mi país natal llegó de la mano de una dura contrarreforma particularmente sangrienta ..." [Kundera, M. (2005) "El telón"pp 104-105]
Cuático.
Y estoy leyendo un libro de Kundera que es súper weno, pero no es una novela, es un ensayo. Se llama "El telón" y se trata - según yo - de cómo adquieren valor estético algunas obras de arte, en particular la novela. Y me ha servido N para ilustrarme de la literatura. y además que Kundera es seco. Y lo que más me gusta - bueno, una de las hartas cosas que me gusta - es su metáfora del gran puente plateado une a Latinoamérica con Europa Central. Yo no tenía idea que los países europeos tenían tantas diferencias entre sí. Los veía a todos como una "gran Europa", la desarrollada y homogénea. Resulta que Europa central es una delimitación igual súper arbitraria, según Kundera, porque lo único que distingue a esos países del resto de europa son sus historias políticas de guerra, disputa de territorios y subyugaciones a las potencias europeas del momento. Ejemplo de estos lugares son Praga, Polonia, Checoslovaquia, etc. Esta diferencia ha llevado a consecuencias como que los literatos de estos "far away country of which we know little" no son tan pescados en los círculos europeos. En un encuentro de Kundera con Carlos Fuentes (escritor mexicano), Kundera dice: "De pronto, vi mi Europa central inesperadamente cercana a América Latina: dos límites de Occidente situados en extremidades opuestas; dos territorios descuidados, despreciados, abandonados, dos territorios parias; y las dos partes del mundo más profundamente marcadas por la experiencia traumatizante del barroco. Digo traumatizante porque el barroco viajó a América Latina como arte del conquistador, y a mi país natal llegó de la mano de una dura contrarreforma particularmente sangrienta ..." [Kundera, M. (2005) "El telón"pp 104-105]
Cuático.
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