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miércoles, 4 de enero de 2012

Cuerpo

Ir caminando, porque ahí es cuando las ideas más fluyen. Es extraño ir en movimiento, me la paso sentada casi todo el día. Es más raro cuando pienso que hay otros por ahí, afuera mirando. Mirándome, mas precisamente.
Un brazo al viento y el otro quieto ¿Se verá raro? Ahí es cuando el brazo al viento se vuelve robótico. Y la espalda. Me recuerda que "tengo" que andar derecha. Pero la vergüenza, esa sí que pesa.
Paso por un ventanal y me veo. O veo lo que se ve de mi. Casi nunca me reconozco. Me pregunto cuándo va a ser el día en que me apropie de esa, esa que se planta frente a mi espejo. Constantemente me olvido de ella, de alguna forma es una extraña.
Me pregunto si alguien al alcanzará ese dominio de si, si alguien recordará cada recoveco de su cara, si recuerda lo que ensaya frente al espejo. Si sabe como se ve cuando esta enojado, riendo o dudando ¿Los actores quizá? ¿Los bailarines?... Algo sí es seguro, nadie se ha visto cuando está abstraído, ido, despistado. Quizá es por eso que me gusta tanto verlo así a él, en metido en sus ideas, sensaciones o qué se yo. Conociendo nada de lo que pasa allí, pero a la vez conociéndole el punto ciego preciso. Ese es el que realmente me importa.
Qué artificial la experiencia del cuerpo, pienso. Casi tanto como los finales. Cada vez me convenzo más de que esto que esta aquí, esta carne, es una ilusión. Una broma de diosito para hacernos creer que estamos sólo en un lugar, fijos y permanentes. De que hay algo de nuestra exclusiva propiedad. Mientras, mi mente divaga (lo que vulgarmente se llama mente). Este cuerpo soy yo. Pero soy tanto más que esto, tanto así que lo olvido. Y quizá este cuerpo no soy tanto yo como la ilusión que el resto tiene de mi. Una ilusión de categoría. Feo, lindo. Como ese juego que jugaba cuando chica al ver a la gente pasar en la calle. Y lo seguimos jugando todos en cierta medida.
Veo en un diccionario del 2100 "Cuerpo: delimitación artificial de una unidad humana." porque la virtualidad nos lleva hacia allá, a superar las barreras deste envase azaroso (y varias veces descontrolado, desregulado).
Tantos niveles en los que vivirse. El cuerpo es sólo uno. Y bastante desconocido, pese a todos los esfuerzos de "la ciencia" por domeñarlo ¡Ah chúcaro!
Sí, pese a su artificialidad, el cuerpo está de lo más pegado a la naturaleza. Entendiendo por naturaleza todo aquello que nos parece misterioso. Corrientes ajenas que nos llevan a parir. Ah, biología.
Maldito Descartes. Te critico pero te me calaste en las representaciones.

lunes, 6 de agosto de 2007

When you wanna dance.

Qué qué siento cuando bailo?? Es como una cosquillita que va de aquí para acá... como una Gran Onda que viaja a través de todo el cuerpo. A veces son como varias Pequeñas Ondas que se mueven por distintas partes y que fluyen para abandonarte.
Siento como que yo fuera un Gran Canal, un gran cable conductor de ondas. Una analogía sería un cable de cobre por el que pasa la corriente, aunque se siente... suave. Y todo tu cuerpo quiere hacerse partícipe de esa corriente. Los pies se mueven, la espalda, las manos, el pelo, todo. Y mientras avanza la música, te dan más ganas de que tu cuerpo la siga, no quieres salirte del flujo de energía. Quieres que cada uno de tus movimientos refleje lo que escuchas, quieres escuchar cada vez más, cada vez más fino. Hasta que llega el momento en que la música y el movimiento son uno. Eres capaz de no tener el procesamiento cognitivo, es como oído-movimiento, input-output sin nada entre medio. Y ese es un momento glorioso, porque ya no te molesta la visión de las guatonas bailando más allá con sus rollos colgantes debajo de poleritas blancas sudadas, ni tampoco los empujones de la gente borracha que te echa el copete encima sin querer, ni los humos de cigarro.
Después de ese momento catártico es cuando empiezas a "pensar en paralelo". Piensas cosas como, por ejemplo, qué chistoso es el pasito que estás haciendo, pero no puedes hacerlo de otra forma. Porque es uno de los momentos en que se siente muy bien ser (o estar dentro de) tú mismo. Y lo disfrutas. Mucho. Te gozas. La música guía a tu cuerpo, y a su vez te guía el pensamiento de una forma bien... sentimental.
Es la experiencia más representativa de ser conciente de tu cuerpo, ese que te acompaña a todos lados porque supuestamente eres tú... y claro que eres tú!! Pero a uno se le olvida en el cotidiano. Técnicamente sería un estado de alteración de la conciencia (y es puro gozo, como algunos otros estados de alteración de conciencia). Lo único malo es que te pueden sacar muy fácil de él. Pero, ya sabemos, que de lo bueno, poco.