lunes, 16 de noviembre de 2015

La libertad


En este viaje que emprendí he tenido aprendizajes muy importantes, y uno de sus temas top es la libertad. Escribo esto no tanto para compartirlo, sino para registrarlo, para ordenar un poco y hacer un esquema breve de lo que he ido interiorizando intelectual, sentimental y espiritualmente. Tal vez no sea muy útil para nadie, pero estas realizaciones o “darse cuenta” han cambiado radicalmente mi manera de percibir la vida. Lo publico porque puede que alguien esté también en la misma búsqueda de respuestas que yo, si es así, siéntase con toda la libertad de que tengamos un diálogo, nos podemos aportar desde nuestras experiencias. Tal vez el hilo de razonamiento no haga mucho sentido al lector(a), pues lo que describo a continuación tiene que ver con mi propia forma de procesar, la información que considero relevante en este tema puede no serla para otros.

En la historia de la humanidad ha habido una lucha constante para alcanzar la libertad, los contenidos van variando, pero la meta es la misma: libertad de expresión, libertad de asociación, libertad para la igualdad, libertad de la opresión por los que detentan el poder. Siempre se busca emanciparse de algo, lo que hace de la libertad un concepto íntimamente asociado a su precedente, en una dialéctica constante con aquello de lo que busca desasirse. Por lo mismo, comúnmente se piensa que la libertad es sinónimo de felicidad. Se rompen las ataduras que nos aprisionaban, quedamos libres para poder realizarnos en nuestro verdadero potencial. Pero la libertad no necesariamente significa felicidad, significa vida y mientras haya vida, la lucha sigue.

La libertad no es un estado final, la libertad no tiene asociada ninguna emoción en particular. La libertad es un concepto vacío que se rellena con cualquier estado psicológico/mental/espiritual de la persona que la logra. No por nada es llamada “libertad”.

Para algunos la libertad puede ser sinónimo de grandes angustias por el caos que deviene cuando se alcanza, por la posibilidad de asociación con cualquier otra cosa luego del desligue de lo que se quiso liberar en un primer instante. Por lo general, estamos tan acostumbrados al sometimiento que al alcanzar un estado de libertad, es decir de incertidumbre, queda el remanente de querer volver a asociarse a algo o a alguien. La libertad es algo difícil de sostener, por lo que funciona casi siempre como un ideal más que como algo que se practique. Por la libertad es que nos movemos como humanos, el cambio es posible cuando hacemos de ella nuestro norte. La libertad nos da la sensación de progreso, aunque esto signifique volver a entregarnos a otro tipo de atadura, al menos es una en la que la voluntad está comprometida. Luego de la libertad somos libres de atarnos a lo que dicte nuestro deseo. Después de todo, está en nuestra naturaleza implicarnos, enmarañarnos con circunstancias externas, con personas, con sistemas, con rutinas, en fin, se nos da fácil desear. La libertad es la ilusión de la vida, su horizonte, el que siempre se va desplazando más y más allá. La libertad es lo que está verdaderamente vacío, no el deseo, este siempre puede rellenarse con multitud de cosas, muchas de ellas bien definidas y universalmente generalizadas. Si existe un estado de satisfacción, aunque sea temporal, significa que sí podemos alcanzar lo que deseamos. Que eso sea transitorio, es otro tema.

Sin embargo, está el camino de los que buscan un estado constante de libertad, que luchan por la autoliberación, quienes emprenden el camino del Buda, un camino más allá de la lógica del lenguaje. Buda buscó la iluminación, un estado en el que se liberó de todos los condicionamientos, en un viaje interno en el que buscó descubrir al supremo arquitecto, al “constructor” de la rueda eterna de nacimiento y muerte en la que nos encontramos para así poder salir de ella. Se dice que cuando logró la iluminación llegó a la verdad y se deshizo de toda ignorancia, esta última entendida como la creencia de que existe un desconocido detrás del conocer. La iluminación consiste en trascender el dualismo de conocedor versus objeto del conocimiento, la oposición entre saber y actuar, entre el mundo y el yo. Es algo difícil de abordar por la lógica, cayendo en constantes contradicciones cuando se lo trata de explicar, por lo que se tiene que experimentar a través de la intuición de la propia verdad y con ayuda de la voluntad. La iluminación no puede enseñarse a otros por medios intelectuales, por lo que la doctrina del budismo no es realmente una doctrina, si no una búsqueda interior constante, ya que no hay nada que se pueda recibir desde otro con respecto a la iluminación. Buda busca ser su propio amo, trascendiendo el dualismo de ser amo o esclavo.

Buda logró ser libre y decidió mantenerse en ese estado, y pese a que pasó periodos de mucho ascetismo renunciando a involucrarse en las actividades mundanas, al final se da cuenta de que eso tampoco es libertad. Menciona entonces el “camino medio”: la sabiduría está en no entregarse a reglas generales sobre nuestra existencia y simplemente fluir, vivir sin entregarse a ningún exceso, tanto ascetismo como apasionamiento. El buda nos llama a vivir una vida dinámica, con un fluir natural, sin sistemas o preceptos, buscando en el interior de cada uno cómo llevar su propia libertad en la vida cotidiana. El sistema ético a seguir no existe, está en construcción constante. Para ser libre no es necesario convertirse en un monje y meditar por el resto de la vida sin involucrarse con nada ni nadie.


La rama zen del budismo se acerca más a vivir la cotidianidad con libertad. Aún no estoy tan informada sobre la historia y las prácticas actuales de esta rama, pero lo que he averiguado hasta el momento me parece bastante satisfactorio. Me atrae el dinamismo de la verdad que se busca, lo que nos hace conectarnos mucho más con lo que está pasando ahora, en el presente, dentro de nosotros mismos. Otra cosa que me gusta es que la verdad no se va a buscar a ninguna parte, ni se le pide a otros que nos la muestren. Pero hace falta harto coraje para enfrentarse a esa verdad, es un trabajo duro aprender a ser sinceros con nosotros mismos y aceptar lo que sea que sea. Sacarse la venda de los ojos es el primer paso y el más difícil.

viernes, 19 de junio de 2015

Personajes que amanecen


Episodio de hoy: La Señorita.


La señorita se despierta por la mañana tratando de escapar sus ojos del rayo blanco que inunda la habitación. Moretones glaceados inundan el techo mientras la señorita busca una excusa para no hacer nacer un nuevo día. Como podemos adivinar, la señorita no encuentra ninguna lo suficientemente buena. Se estira rabiosamente en su cama, gritando refunfuños alegres. A la señorita no le importa no vestir un atuendo para el desayuno, aunque un sombrero nunca está demás, se dice mientras hace rodar ligeramente uno naranja por su brazo. La señorita siempre se siente misteriosa luciendo ala ancha. Se sienta en su mesa con mantel a cuadros rojos y blancos. Esto, por motivos peculiares, hace sentir a la señorita como si en cualquier momento pudiese venir una fontana di pasta hasta su mesa, aunque sólo tenga pepinillos o un trozo de pan de pascua regalado. La señorita mira por la ventana, teniendo su momento diario de preguntas filosóficas, solo que ella no sabe que lo son. La señorita espera tranquilamente un vaso de leche, traído por una nube blanquiamarilla desde su refrigerador. Si conociéramos más a la señorita, podríamos decir que está acostumbrada a anomalías como esta.

sábado, 30 de agosto de 2014

Reflexiones post-Sabato

Estuve leyendo una de las últimas obras de Ernesto Sabato y a su término me dejó sumida en preguntas, como todo buen libro. Como un deshielo que da origen a una veintena de ríos, prefiero subir mi balsa a uno de ellos, a ver hacia dónde me lleva. Sabato postula el dolor como factor clave en la evolución de la humanidad, de su historia individual y colectiva. El sufrimiento sería el que gatilla y permite cambios y, así, sería capaz de engendrar novedad. Asimismo, pone al sentimiento trágico como  catalizador para la creación artística. Ejemplifica con su propio gran descontento ante la miseria y el dolor humanos, su lucha por encontrar a Dios en los desdichados. De esta forma pudo plasmar historias en sus personajes, con la esperanza de poder aplacar las angustias existenciales de sus lectores, ser una “tabla en el mar” a la cual pudieran aferrarse. Ejemplifica también con las biografías de grandes genios inmersos en la melancolía o la pobreza total, como Rimbaud, quien es uno de los que “su destino es la belleza”. La belleza reside para Sabato en una experiencia intensa, pero hay que hacer notar que su definición se entrega mucho más al rango desgarrador de las emociones. En “Antes del fin” Sabato se muestra bastante apocalíptico respecto al futuro y lo es también la forma misma de relatar su historia, plagada de injusticias sociales que parecen nunca encontrar paz. El motor de Sabato estaba en su dolor, en su confusión, también en su esperanza. Encontraba alivio en la verdad y en la belleza, con anhelos de escapar de y mejorar a la vez este mundo.

Me pregunto si el sufrimiento y la angustia serán las únicas fuentes de autenticidad humana. Siempre que llego a este punto, me encierro en el mismo callejón ¿Qué es lo que se puede considerar auténticamente humano? ¿es la verdad algo humano? ¿el dolor? ¿la belleza?. Me pregunto si una vida de dolor, excesos e inmoderaciones es lo que termina desembocando en una existencia artística. Me pregunto si el dolor es el único motor que puede mover la gran maquinaria creativa que llevamos dentro. Una intuición me dice que no es la única vía, aunque tal vez mi ingenuidad en estos temas me hace desear que no fuera la única forma.

¿Qué hay del entusiasmo, la adrenalina, la vitalidad, la alegría y los placeres? Me molesta cuando se toman por banalidades, por aspectos superficiales y encubridores de La Gran Verdad, identificada esta con una experiencia límite en torno a la cuasi destrucción del ser. No apoyo esta veneración a la angustia como origen único de la verdad o la creación. Sin embargo, es muy valioso que quienes han tenido este tipo de existencias se sientan agradecidos de su sufrimiento, pues para ellos fue motivo de crecimiento. Se quemaron y renacieron de las cenizas todas las veces que pudieron, hasta extinguirse.

Creo que desde el lado luminoso de la existencia hay motores que mueven a creaciones verdaderas, tan rebosantes en belleza y novedad como las creaciones de los grandes nostálgicos de todos los tiempos. Tal vez el poder destrozador de paradigmas de estos trágicos personajes de nuestra historia viene  sacado directamente de sus existencias marginales. Estoy de acuerdo que mientras más se adapta la persona al sistema, más normalizada se vuelve, lo que puede crear es nada nuevo bajo el sol. ¿Será la insatisfacción un factor incidente en crear algo valioso? Intuitivamente, pienso que sí, pero ¿debe ser esta insatisfacción permanente para que rinda frutos?

Puede que sea cuestión de énfasis, en cuál impulso o voluntad es pionera de nuestra propia y particular existencia. Una persona angustiada la mayor parte del tiempo puede encontrar en el arte una escapatoria, una catarsis. Puede que lleve su vida en torno a esta desembocadura de sus tortuosas cavilaciones. Más no toda persona sufriente encuentra esta solución. Por el lado opuesto, una persona que no sufre puede nunca llegar a incomodarse demasiado como para querer crear algo más que lo que tiene ya a disposición. Sin embargo, hay quienes tienen sentido de compasión y se conmueven e inquietan por la miseria ajena y esto los motiva a crear. Me pregunto ¿habrá otro tipo de persona, no esencialmente sufriente ni compasiva, pero sí lo suficientemente incómoda como para ejercer el oficio de alquimista en cualquiera de sus ramas? ¿Cuál será el motor generativo para esta persona, si no es la compasión o el dolor propio? ¿Será el instinto por conocer? ¿Será la compulsión de cruzar el umbral de lo común e ir más allá? Y ¿puede esta voluntad llegar a tener la urgencia necesaria para toda creación? Quiero creer que sí, pues no me resigno a tener una vida neurótica y desdichada para poder crear. Tal vez sí hay que estar un poco loco, divergir en hábitos para llegar a verdades haciendo otros senderos, tal vez atajos, tal vez vueltas más largas. El tiempo no es algo con lo que quiera luchar ya. Quisiera desmarcarme del apuro de las horas y reemplazarla por la sensatez de la necesidad. Lo último que quiero es entablar una carrera conmigo misma -o peor aún, con otros- para convertirme en una máquina  creativa. Pienso que las circunstancias de nuestras vidas dictan el ritmo al que podemos soltar un regalito al mundo, unos versos sinceros, unas imágenes capaces de habitar a quien las vea.

Me recuesto de espaldas en mi balsa, disfrutando su navegar y el sol entibiando mi cuerpo, haciendo un perfecto equilibrio con el fresco ese del viento. Luego de un momento me alertan gritos, avisto otros marineros en ríos paralelos, algunos en problemas porque les tocó sortear rápidos y cataratas. ¿Soy capaz de hacer algo? No puedo dejar de lado esa pregunta. Pienso que la ética debería ser humana, sin importar de qué lado del río estemos. Creo que Sabato estaría de acuerdo conmigo.

martes, 16 de abril de 2013

Fragmento de un dispositivo de historia del año 2400


Érase una vez una sociedad de antaño, en donde todos los niños tenían que ir a escuelas por ley. Luego vino la reforma educacional, impulsada por las revoluciones de la época, pero totalmente desligada de sus principios. Insertó sistemas revolucionarios y estratificados. Ya no era obligación nacional ir al colegio y muchos de los padres tampoco lo hicieron obligación en sus casas, sobre todo los del nivel socioeconómico más bajo, pues ya venían con un sentido pleno de incompetencia en lo referente a la “educación”. Los políticos, ya cansados de fingir que incluían los intereses de todos en sus propuestas, empezaron libremente a abogar en pro de sus propios intereses y a desligarse de los que eran considerados gastos ineficientes o innecesarios.  Comenzó así la generación de un nuevo poder, el orden de los niños en asociación en las calles. Los chicos crecieron, pandillas y mafias en masa se disputaban los apretados territorios de la creciente ciudad. Se iban eliminando uno contra uno, diez contra diez, masacres de familias y clanes enteros por vendettas. Sus tácticas se refinaron a tal punto que ni la estrategia militar pudo poner fin a esa destrucción territorial perpetua. Luego los políticos recurrieron a su carta bajo la manga, los medios de comunicación. Mientras la masacre fuera reglamentada y legal se mantendría a todos contentos. Bajo este lema surgieron una serie de realities, los que competían por mostrar las habilidades delictuales más letales. Lentamente comenzó el culto delincuencial y se esparció por todos los estratos. La televisión y los otros medios eran basura y nadie, aparentemente, podía hacer nada por cambiar esto. Pronto ya no hubo espacio para la justicia general, pronto las reglas y generalizaciones comenzaron a caer, así como las regularidades, rutinas y hábitos. Comenzó la Era Concreta, en la que se alababa el estado animal de existencia, pero no cualquier estado animal, si no el de la depredación. Esta no fue sólo en el sentido metafórico, como en el desarrollo de la prostitución de carácter abusivo o la existencia de mecanismos eficaces para homicidios en máquinas expendedoras, si no que llegó a su nivel más concreto en época de hambruna: el canibalismo. Esto ocurrió preferentemente en las ciudades, pues las personas que predicaban ideales espirituales o de amor se vieron forzadas a erradicarse en zonas rurales a o exiliarse en otros países. Para países más poderosos Chile, en conjunto con otros países, comenzó a ser un peligro de corrupción, más aún, de terrorismo. Es por eso que el año 2154 se aplicaron los primeros campos de acero magnético para aislar a los países que proseguían en esta escandalosa realización de “la ley del más fuerte”. Por otro lado, estos países poderosos tuvieron su propia evolución en base a los parámetros del dinero, el que, como ya sabemos, alcanzó dimensiones sorprendentes de influencia y acabó con gran parte de la población mundial.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El día en que Don Francisco...


Don Francisco estaba de vacaciones en ese resort tropical que tanto le gusta. Es exclusivo para gente adinerada y famosa, tan exclusivo que pocos periodistas conocen su ubicación real. Para el resto es sólo un mito, un mito glamoroso y de moda. Esa primavera el clima estaba agradable, como de costumbre, también las terrinas de salmón, los baños termales y los masajes aceitosos. Pero algo empezó a incomodar a Don Francisco, algo que venía de su interior, una incomodidad que no amainaba con los placeres que usualmente le hacían poner la mente y los ojos en blanco. La molestia inefable se paseaba con él cada matiné, vermut y noche, hasta que una mañana encontró su punto de anclaje.

Don Francisco leía el diario en el restorán del spa, mientras sorbía su café vienés. En la mesa quedaban migajas de medialunas rellenas con manteca y de pan de nuez. También quedaban restos del paté de ave con oporto. Apareció el mesero, preguntando si necesitaba algo más y comenzó a guiar tendenciosamente la conversación para obtener un autógrafo del renombrado. Este no estaba de humor, por lo que se quedó mirando hacia la ventana sin contestar. En ese momento le pareció ver un animal pequeño, corriendo hacia los espesos matorrales que rodeaban el jardín. Interrogó al mesero por el curioso animal, pero el joven no alcanzó a divisarlo. Fácilmente lo convenció para que fuera en busca del animalejo. Se quedó observando desde su mesa al menudo joven buscar y buscar al mamífero sin éxito. Le pareció absurda la situación y se observó también a sí mismo: la gente lo respetaba sin tener él que hacer nada. Podía mandarlos a freír monos, literalmente, y se lo concederían. Incluso podría haber inventado todo el asunto del animal sólo para librarse de dar el autógrafo.

Durante el paseo de mediodía por los senderos de árboles exóticos, cuestionó la actitud que la gente común tenía con él. Eran serviles y le atribuían características que él, bien en el fondo, no sentía que tuviera. Claro, no podía reconocerlo frente al mundo, pero si se atrevía a ser sincero consigo mismo, no era ni la mitad de inteligente, ni culto, ni amable de lo que la gente pensaba que era. Sí era astuto, debía reconocerlo. Eso lo llevó donde está. También que siempre pensó que debía existir gente así para él, gente que lo atendiera, que lo considerara de alto estatus. Para eso no encontraba mucha explicación y se extrañaba de estar cuestionándoselo ahora, después de tantos años de haber vivido así. Iba rumiando estas cosas cuando, de pronto, se atravesaron corriendo por su camino dos animales, parecían roedores, ratones quizá, no estaba seguro. Se volteó a corroborar lo visto con su acompañante, quien iba distraída y no le sirvió de testigo. Le dieron ganas de insultarla. De alguna manera, se sentía dueño de ella, ya que él estaba pagando todos sus gastos en el resort. Se sorprendió al verse, por primera vez, incómodo con esta situación ¿cómo era posible que él buscara rodearse de gente por esos medios, pagando por su compañía? ¿Realmente lo querían? ¿alguien realmente lo quería a él y no a su personaje de famoso? ¿él era él?

Su incomodidad fue creciendo a lo largo del día. A la tarde se sentía agitado. Necesitaba escapar, no sabía bien de qué o a dónde. Salió a correr, obligándose a dejar de lado el hecho de que eso podría llevarlo a la muerte, el footing no formaba parte de sus hábitos. Sentía ganas de hacer algo distinto.

Mientras trotaba vinieron a su mente recuerdos. Se veía a él, hace algunos años, gritándole a su productor. A su chofer. Al estafeta. A su cocinera. A su hija. Empezó a pensar que la incomodidad que sentía era nada menos que un sentimiento poco usual en él: culpa ¿Pero por qué ahora, después de tantos años?

Paró exhausto, se sentó con dificultad a los pies de un árbol del camino. Palpitante, miró al cielo y vio asomarse un animalito por entre las ramas del árbol. Se asustó de comienzo, intentó calmarse pensando que podían ser animales inofensivos y más asustadizos que él. Se levantó en busca del animal y encontró otro, bajo el árbol, muy cerca de él. Era similar a una ardilla. Se lamía frenéticamente las manos. Don Francisco oscilaba entre el asco y la ternura. También estaba intrigado. Ya le habían dicho en el hotel que habían desratizado todo el lugar, miles de hectáreas. También estaba fumigado. No era posible que un solo bicho o animal merodeara ese excepcional lugar de descanso. Sin embargo, ahí estaba. Se miraron unos segundos con delicada extrañeza. No fue el animal el que corrió primero. Pasó que a Don Francisco le aterrorizó el pensamiento de que esos animales sólo estuvieran en su cabeza. Hasta el momento nadie aparte de él los había visto. A simple vista era una coincidencia, pero si no fuera así… Mientras arrancaba, un sonido vago de antaño se apoderó de su mente: “¡Y fuera! ¡Y fuera! ¡Y fuera!”.

Llegó corriendo al hotel, sintiéndose muy acelerado y nervioso. Al parecer era el único en ese estado. Dio un vistazo a su entorno y vio las familias felices, las parejas riendo, la gente acomodada sintiéndose realmente cómoda. Por primera vez se sentía ajeno al lugar al que creía pertenecer. Pensó en subir a su habitación, sumergirse en agua caliente seguramente lo calmaría. Iba doblando por la parte posterior del hotel, cuando aparecieron justo frente a él tres ardillas como las que había visto antes, solo que estas vestían pijamas.

La cabeza de Don Francisco no podía más. De pronto se sintió como en otra dimensión, donde cosas estrafalarias e inciertas podían pasar. Miraba boquiabierto a las ardillas. Sus pijamitas eran como los de los niños, cada una vestía uno distinto. La ardilla más larga llevaba uno blanco con avioncitos celestes. La pequeña, uno rosado tipo vestido, con cintitas de raso. La tercera, un enterito amarillo pato. Confuso y enojado consigo mismo por volverse loco, Don Francisco buscó frenéticamente un lugar donde sentirse seguro, un lugar conocido y predecible. Con paso rápido fue directo al puerto de yates.

Al caminar por la madera sobre el agua recordó la primera mujer que llevó a su yate. Era una mujer de hermosas piernas, tal como las que le sucedieron a granel. Pensó que por recordarla no era tan frío, como le echaban en cara a veces. Algo de su corazón se encogió al recordar su juventud. Se dio cuenta de que necesitaba un trago, urgente. Se dirigió al restorán flotante que había allí. Abrió la puerta y un extraño estaba justo en la entrada. Este lo miró y se vislumbró en sus ojos un atisbo de reconocimiento, mientras su dedo índice derecho se alzaba para apuntar a Don Francisco y en su cara nacía la sonrisa complaciente que, a estas alturas, Don Francisco detestaba. Antes de iniciar ese rito común y estéril, Don Francisco dio dos pasos atrás, cerrando la puerta con fuerza, dando media vuelta. Nunca más lo volvieron a ver.

martes, 18 de diciembre de 2012

Aceptar

Alternar el modo heavy con el modo light
como siguiendo una pulsación natural
encontrando un ritmo parecido al de la vida
(esa que da y que quita)
que hace posible aferrarse y arriesgarse
soltar y arriesgarse otra vez

El sonido pulsátil te recuerda
que no se escapa, siempre se vuelve
que no se vuelve, siempre es algo nuevo
Apreciar esa novedad con esencia
con  tu esencia
es aceptar.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una opinión y exigencia


El otro día, a propósito de la muestra actual del CCPLM, pensaba en el arte de los tiempos de guerras mundiales: pollock, los surrealistas, los pintores abstractos. Imaginé que todos surgieron buscando la libertad, ofreciendo al mundo su libertad contenida en sus cuadros: la realidad no podía ser como estaba siendo contada hasta ese momento, debía haber más, algo más allá, algo desconocido, eso inaccesible socialmente, que sólo fue posible artísticamente de acceder. Desobedecer a las formas, a la realidad, acceder a una subjetividad más que a buscar una verdad objetiva. La verdad no estaba en la generalidad y en las buenas formas.
Pienso que el arte debe contribuir al mundo real, a la sociedades planteando el complemento, el tiempo futuro, el deseo y la necesidad humana.
La pregunta ahora es: qué es lo que debería mostrar el arte contemporáneo? Qué es lo que nos está mostrando? Qué es lo que debe y sólo puede ser expresado a través del arte? El arte es el precursor de la historia de la humanidad, para eso existe y lo creo con convicción, con una certeza pseudo psicótica.
Pienso seriamente que deberíamos superar nuestra noción de individualidad. La persona está sobreexaltada, en desmedro del nosotros, del somos. Quizá es hora de darnos cuenta de que no somos cosas distintas tú, yo. Somos todos uno. Creo que esa es la misión a comprender y emprender.
La paz es un concepto que ha andado revoloteando desde hace décadas. Se quiere calar en las reglas de la vida. La gente la desea. Mientras no respetemos a los otros como a nosotros mismos, pero en un sentido muy concreto y real, no habrá paz. La gente habla de la paz, pero no sabe cómo llegar a ella. O sabe, pero no lo intenta, porque hay una brecha aún entre la realidad de los hechos, las acciones y las ideologías. Nadie, o pocos, llevan una vida coherente con sus principios. Pocos se atreven a esa radicalidad. Se cobijan cual palomas en el entretecho bonito de la gran casona de la sociedad. Después de todo, es la casa más bonita, con más recursos y es un lugar seguro. Pero ninguna de esas palomas es libre. No saben volar porque pocas son las que han dado el ejemplo. Como nadie sabe mucho de ellas luego de que desertan. La mayoría retoza en la comodidad de lo normal, lo común, lo conocido, haciendo vivir como dioses a las columnas que sustentan la casona, el saber establecido y las buenas costumbres, entre otros. Las burocracias y los protocolos. Quizá por eso mucho del arte tiene una dimensión social: trata de denunciar, de poner en evidencia el encierro, la falta de alas.
Pero nos falta el otro arte, ese que te indica la dirección a seguir, ese que te desviste de los andrajos y te pone ropa nueva. Ya basta de denuncias, vamos al paso siguiente

jueves, 9 de agosto de 2012

La queja (in)constituyente



Cuando Lacan afirmó “la mujer no existe” no veía venir los tiempos de ahora, no hay duda de eso. Ahora la mujer es la que existe. Si nace sin pico, es ya una mujer indiscutida. En cambio, el que necesita convertirse en hombre, es precisamente el hombre. Si nació con miembro, debe demostrar que lo tiene. Cualquier acto que no concuerde con esto, será usado en su contra.
El hombre debe ganarse su virilidad. En cambio, una mujer es catalogada como mujer haga lo que haga. “Mujer tenía que ser”. Es como si el océano de características disponibles fuera femenino y el hombre debiera emerger haciéndose notar, no dejarse envolver por esas olas de femineidad, de pasividad. De ahí que se espera que él “haga algo”. Aquí emerge la queja común de los tiempos de hoy: ya no hay hombres. ¿Será que el océano femenino acabó por ahogar las posibilidades actuales de ser un hombre? Por alguna razón el hombre ya no sale en la lucha de su virilidad, no quiere demostrar nada a nadie. Esta sumido en un autoerotismo playstatiano, en un narcisismo alcohólico, en una pasividad cómoda, en un infantilismo que le protege cual madre inutilizadora. Los hombres ya “no saben hacer nada”. No en vano se escucha decir que las mujeres, además de mujeres, son mas hombres que muchos hombres. Honra, firmeza, entereza, protección al estilo paternal y en algunos casos incluso feudal. Las reinas reinan, los reyes, fatigados, han cedido el báculo. ¿Será esto por una rebeldía definitoria? ¿Un movimiento masculino que se rehúsa a aceptar las imposiciones femeninas, análogo al movimiento feminista en los tiempos de la hegemonía masculina? Quizá sea esto una clave para darnos cuenta de quien tiene la hegemonía ahora, en términos morales, espirituales y fácticos… 
¿Habrá un lugar para los hombres en los nuevos sistemas sociales, un lugar que no los sitúe desde la inutilidad? Hoy los hombres son llamados “niños”, su único lugar legitimado para tener derechos ¿Qué respuesta encontrarán estos niños para convertirse en hombres? ¿Podrán forjarse un lugar de derecho en este nuevo sistema? ¿Podrán las mujeres darles un nuevo lugar? ¿Podrán ellos librarse del yugo que llevan por haber malusado su reinado inequitativa y opresoramente? ¿Les salió el tiro por la culata? ¿Se puede romper el ciclo de opresiones?

miércoles, 25 de julio de 2012

13 de julio


Nunca nadie sabe lo que pasaría si me permito ser feliz. Quizás sería el fin del universo entero. El planeta que se sale de órbita. La palabra descubierta que altera la sintaxis. El desorden que crea un nuevo orden. El eslabón perdido. Atlantis. Hacer del mundo entero un triángulo de las Bermudas. Caos. Caos. Caos.

Experimento develatorio del inconsciente



Me gusta vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, viivir m, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir , vvirvir, vivir, vivir, vivir, vciri, vigivr, vivig, viviir, vivir, vivir,mvivir,vivir, vivir, vivir,vvi mv, vivir, vivir, vivir, vivir, vivirv., vivirv , vivir ,vivir ,vivir ,vivir ,vivir, ivivr, vivir, vivir, vivir, vivir, vivivr, vivir, vivir, vivir, ivivr, vivir, vivir, ivivr, vivir, vivir, vivir, vivir, vivier, vivir, vivir, 

mi inconsciente está en inglés, inglés chamullado y español: 

viivir m: vivirme 
vvirvir: bir bird 
vciri: be city 
vgivr: be giver 
vivig: be big 
viviir: be beer 
mvivir: un vivir 
vvi mv:bebímu 
vivirv: vivir bh 
vivirv: be bird 
vivivr: be beaver 
ivivr: I beaver 
ivivr: I vibr 
vivier: be bayer 

Go after truth

Me Interesa la verdad. Pero no en todas sus formas. No me interesa la verdad en el clisé. Simplemente porque esos clichés verdaderos también sirven de escudo para autoengaños. Me interesa descubrir la verdad. Develarla, sacarle la censura de la seguridad, de lo familiar y conocido. Me interesa la novedad, lo que esta _por _surgir, lo q esta a punto de convertirse en verdad. Esa verdad naciente.
Quiero perseguir la emoción del momento culmine, día a día. Tener ese “Esto es”. Salirse del engaño de la comodidad personal. Ir detrás de esa emoción de encontrar algo nuevo, algo no dicho, algo impensado. Sacar los pesados mantos de algo que estuvo allí por mucho tiempo, algo que se escondía, de lo que se apartaban los ojos. Hasta ver ese elefante descubierto, aquí, frente a todos. Ese elefante grande y viejo. O esa pelusa fugaz que se posó en tu hombro.

Chaneliza.



¿Que es canalizar?

Algo que yo quiero hacer. Aun no tengo claro cómo o qué es exactamente, pero siento que quiero ser parte de algo mas grande, ser una oreja de la historia colectiva y catalizarla en una creación. Siento que podría hacerlo por varias vías, pero nunca me he vuelto virtuosa en ninguna. Quizás la mas fácil para mi sea la palabra escrita. Quizá esto para comenzar.

Hay obstáculos para canalizar:
- pensar que no se es bueno comparativamente en la vía elegida para canalizar (no es necesario ser excelente para poder canalizar)
- pensar en las recompensas, ya sean monetarias o prestigios, a las que se puede acceder mediante la canalización (no esperar ganar el premio Nobel, ni si quiera ser reconocido por otros del área)
- querer el pan y el pedazo (hay que sacrificar tiempo, dinero y vida social para lograr canalizar en una medida satisfactoria)
- querer llevar una vida normal (queremos canalizar la novedad, no los estereotipos comerciales)
- venerar a la diosa frustración. Ella tiene listo para ti el látigo de la culpa - y es bien duro. No en el buen sentido-
- comodidad. En todos sus tipos. ( para canalizar hay que arriesgarse a vivir )
Bien. Al fijar esos no puntos, aparecieron varios puntos. Se me ocurren ademas otras cosas: rodearse de gente que te impulse a canalizar, o sea, que te inspire. Salir de cualquier estancamiento social, alejarse de la fomedad y la inercia de las buenas maneras. Dejar lo muerto, ir hacia lo vivo, lo palpitante.
Lo otro es: atreverse a hacer. Esas ideas que dejas para construir después… Probablemente después ya no las quieras realizar. Las cosas quedan obsoletas mas rápidamente de lo que pensamos.
Trazarse el camino propio, con equivocaciones, sufrimientos, incomodidades y tormentos, pero soportables por ser auto-decididos.
No imponerse reglas generales. Permitirse ser todo lo flexible que se pueda ser, llevarlo al extremo (solo para darse cuenta de que esa noción de flexibilidad absoluta es una ilusión, y por ende, estar tranquila con lo que se es. No podría ser de otra manera)
Buscarte en experiencias. Tú, ese que te crees que eres, no estas solo ahí, en tu cuerpo. Estas all over the world. Es tu responsabilidad salir a buscarte.

miércoles, 4 de enero de 2012

Cuerpo

Ir caminando, porque ahí es cuando las ideas más fluyen. Es extraño ir en movimiento, me la paso sentada casi todo el día. Es más raro cuando pienso que hay otros por ahí, afuera mirando. Mirándome, mas precisamente.
Un brazo al viento y el otro quieto ¿Se verá raro? Ahí es cuando el brazo al viento se vuelve robótico. Y la espalda. Me recuerda que "tengo" que andar derecha. Pero la vergüenza, esa sí que pesa.
Paso por un ventanal y me veo. O veo lo que se ve de mi. Casi nunca me reconozco. Me pregunto cuándo va a ser el día en que me apropie de esa, esa que se planta frente a mi espejo. Constantemente me olvido de ella, de alguna forma es una extraña.
Me pregunto si alguien al alcanzará ese dominio de si, si alguien recordará cada recoveco de su cara, si recuerda lo que ensaya frente al espejo. Si sabe como se ve cuando esta enojado, riendo o dudando ¿Los actores quizá? ¿Los bailarines?... Algo sí es seguro, nadie se ha visto cuando está abstraído, ido, despistado. Quizá es por eso que me gusta tanto verlo así a él, en metido en sus ideas, sensaciones o qué se yo. Conociendo nada de lo que pasa allí, pero a la vez conociéndole el punto ciego preciso. Ese es el que realmente me importa.
Qué artificial la experiencia del cuerpo, pienso. Casi tanto como los finales. Cada vez me convenzo más de que esto que esta aquí, esta carne, es una ilusión. Una broma de diosito para hacernos creer que estamos sólo en un lugar, fijos y permanentes. De que hay algo de nuestra exclusiva propiedad. Mientras, mi mente divaga (lo que vulgarmente se llama mente). Este cuerpo soy yo. Pero soy tanto más que esto, tanto así que lo olvido. Y quizá este cuerpo no soy tanto yo como la ilusión que el resto tiene de mi. Una ilusión de categoría. Feo, lindo. Como ese juego que jugaba cuando chica al ver a la gente pasar en la calle. Y lo seguimos jugando todos en cierta medida.
Veo en un diccionario del 2100 "Cuerpo: delimitación artificial de una unidad humana." porque la virtualidad nos lleva hacia allá, a superar las barreras deste envase azaroso (y varias veces descontrolado, desregulado).
Tantos niveles en los que vivirse. El cuerpo es sólo uno. Y bastante desconocido, pese a todos los esfuerzos de "la ciencia" por domeñarlo ¡Ah chúcaro!
Sí, pese a su artificialidad, el cuerpo está de lo más pegado a la naturaleza. Entendiendo por naturaleza todo aquello que nos parece misterioso. Corrientes ajenas que nos llevan a parir. Ah, biología.
Maldito Descartes. Te critico pero te me calaste en las representaciones.

martes, 12 de abril de 2011

El ideal desde el otro lado

Es curioso ese fenómeno de reconocimiento, cuando alguien enuncia una característica que es evidente en el interlocutor y este niega poseerla. Se sorprende de lo que le han dicho, del lugar en donde lo han ubicado, sin embargo no ha hecho mas que posicionarse allí ¿Será ese un fenómeno inconsciente de situarse que es develado por otro y no solo resulta ajeno, sino repulsivo? ¿por que habríamos de comportarnos de una forma que repudiamos? Una vez hecho el reconocimiento se produce una negación de él y una posterior represión. El momento en que se niega es doloroso, pues el interlocutor intuye que hay algo de verdad en esa etiqueta que le han puesto. Pero no se resigna a eso que es evidente. Trata de huir de ese modo de ser, actuando del modo contrario, pero lo tragicómico es que así nunca estuvo tan cerca de esa cualidad de la cual escapa. Es un muy mal actor.

Una solución sería dejar de ver a la persona que lo ha etiquetado así e interactuar con personas que lo consideren como a el le gustaría, como su ideal. Esto evidentemente no funciona, hay algo que aleja a este personaje de esas personas y las acerca a las que lo denominan como a él no le gusta. Todo porque en el fondo les admira. Hay un fenómeno de acercarse al ideal del yo, pero no poseyéndolo, si no expectándolo del otro ¿Por qué del otro lado y no por él mismo? Esas son razones inconscientes que varían en cada individuo. Podrían tener que ver con el pudor en algunos casos, con el autoboicot neurótico en otros, con la incapacidad de tener el poder o detentar autoridad, etc.

Uno no quiere saber nada de la posición donde se encuentra.

Palabras que habitan

Uno esta compuesto de palabras de lo habitan. No se puede definir la posición de uno en el mundo por una sola palabra. Existen mínimo 10 palabras que te habitan, palabras que te significan. Cada una de esas palabras lo habita a uno desde que le fueron dichas, pero como palabras olvidadas, aisladas del tiempo y espacio. Uno no “sabe” que le habitan, pero lo demuestra, de un modo u otro. La mayoría de estas palabras fueron dichas por otros significativos. Con significativo me dirijo a dos acepciones del término, la de alguien importante y la de alguien que tiene la función de significarte en el mundo. Así con lo imaginario y lo simbólico. La acepción real de esto es que las palabras te han habitado, pero no te abarcan. El lenguaje nunca nos representará cómodamente. Siempre habrá una brecha, una distancia cualitativa.

martes, 3 de agosto de 2010

Diferencia creativa



Me repugnan las dinámicas q se dan entre “hombres” y “mujeres”. Encuentro terrible que sigan existiendo esos prototipos puros de feminidad y machismo. A la gente en general le encanta esa diferenciación, si eres mujer, te toca pensar y vivir de esta manera, si eres hombres, de esta otra. Incluso las feministas aman la diferenciación. Es algo que no puedo entender. La diferenciación existe todo el tiempo, se da hasta en las cosas más simples. Cualquier organismo vivo se diferencia de otro a los ojos de alguien, tal cual una mujer se puede sentir enteramente diferente de otra mujer. Es un proceso cognitivo normal basar nuestras percepciones en distinciones ¿porqué esforzarnos en crear una diferenciación con los criterios hombre/mujer? ¿Con qué fin queremos una diferenciación entre hombres y mujeres? A mi me parece que esta distinción se puede hacer, siempre y cuando teniendo muy bien en mente qué consecuencias va a traer, teniendo presente qué se quiere lograr al hacer la distinción ¿Se quiere discriminar? ¿se quiere devaluar al otro sexo? Muchas veces se utiliza con estos fines poco nobles.
Me parece que es evidente que este tipo de diferenciación surge de una forma biológica, del sello con el que nacemos. Pero hace mucho tiempo que la humanidad no se mueve sólo en ese eje, lo biológico ya no determina nada, NADA. Puede sonar radical, quiero expresarme bien. Sí interviene lo biológico, pero desde hace tiempo que la cultura permite que NO sea el peso predominante en sus fenómenos.
La diversidad me parece positiva. Que yo tenga derecho a decir que me cargan los “machos”, pero seguir siendo heterosexual y optar por hombres que no sean tan “hombres” es un ejemplo de que es una realidad existente socialmente, efectivamente puedo encontrar hombres que han variado respecto a sus antecesores culturales. Y eso es más sabroso para mi que un cavernícola.
NO ENTIENDO por qué a la gente le asusta que los roles masculino y femenino pierdan su sello biológico ¿Acaso se van a acabar las guaguas? Déjenme reírme un rato... no lo creo!!! El conservadurismo es lo que no nos permite pensar fuera de la caja.
¿Por qué a un niño no le pueden gustar las muñecas? ¿porqué no le compran a una niña ese camión tolva de juguete que tanto pide? Es tiempo de que evolucionemos como sociedad, crear nuevos discursos para validar a la gente QUE YA EXISTE. Ni siquiera pido que creemos otra realidad, pido que se reconozca la artificialidad actual de la división por sexos. Es una distinción arcaica, ideal e irreal.
Me encanta lo positivo de la diferencia, pero de la diferencia libre, no la diferencia del “deber ser”. De la diferencia creativa, del reconocimiento propio del ser que la vida nos hizo a cada uno.
¿Por qué tenemos que calzar con un molde? La vida contiene sus propios moldes, cada uno de nosotros está hecho a medida.

Día Equis

25 de mayo. Hace un día frío. Ella se despierta con la sensación de que es mucho más temprano de lo que realmente es. No logra salir de su sueño... ¿cómo mi gata va a estar teniendo mascotas si está operada? Los dos mundos se mezclaban, el de los sueños y el de la realidad. Se da cuenta de que está en su cama, en su pieza y el primer reflejo es mirar el reloj: 9:45 am.

Elije frutas esta vez, “Ayer ya tuve suficiente exceso de grasa” piensa. Como todas las mañanas calienta su leche blanca -entera- al microondas. 2 minutos. Y un tercero para contrarrestar el frío que hace. Y más potencia. Toma una manzana y la lava. Toma un kiwi y lo lava. Busca plátanos... no hay. Pela el kiwi, parte la manzana por la mitad. “No podría comerme una entera hoy, no tengo ganas” dice. Los pone en un plato y los pica. Miel.

Lee segundos, minutos. Para de leer y anota “Esto implica un continuo proceso de citas en la palabra. En general nadie puede hablar sin citar” en el teclado de su notebook. Suena el teléfono. Ella baja las escaleras y lo toma. “¿Aló?” No hay nadie al otro lado de la línea. Corta y sube las escaleras.

Se saca la bata, el pijama y busca más ropa con la rapidez que otorga el frío. Se pone un pantalón de buzo, calcetas, polainas, sostén, una camiseta y un polerón con capucha o hoodie. “Así mato dos pájaros de un tiro” dice. Elije un abrigo de polar con forro estampado de leopardo. Zapatillas, banano, sale de la habitación.

Corre, corre, corre. Siente su respiración agitándose, en las piernas siente cómo el ácido láctico va afectando sus músculos “Por lo menos ya se me quitó el frío... La vereda de una autopista siempre es solitaria”. No le gusta la idea de que alguien aparezca y arruine el paisaje de cielo helado. “Que bueno que no traje música. Así estoy más en el aquí y el ahora”.

Su amiga abre la puerta y le grita que pase. Ella abre el pestillo de la reja y pasa. “Estoy limpiando todo este chiquero que dejaron mis adorados” dice la amiga. Hablan de cosas cotidianas, como recetas, mascotas, lo aburridos que son los comerciales de radio, lo que han hecho estos días, una que otra anécdota. Mientras hacen esto se pasan el pucho luego de dos fumadas cada una.

Verduras, “oh que rara esa fruta ¿será dulce o salada?”, pan, leches, desc.., choco.. ¡crema! Caja chica. Busca rápidamente el resto de las cosas y hacen la fila en silencio, mientras miran con desagrado a la cajera lenta. Salen del súper y se despiden, con alegría de haberse juntado. “Apúrate antes de que se te acabe la luz verde” le dice la amiga. Corre, corre, corre.

Siempre le han extrañado esas torres que están cerca de su casa ¿serán dañinas? ¿Que pasa si ellas son la culpa de que ella no esté casi nunca en su casa? Mientras piensa esto escucha el típico zumbido de la electricidad fluyendo por fierros y cables. Siente que la vibración de energía le atraviesa el cuerpo mientras ella camina por esa vereda mirando hacia adentro. “Cuando me vaya de aquí voy a ser una seca. Ya nada me va a intervenir el cerebro” piensa.

Sueña, sueña, sueña, sueña. "Si sigo viviendo en mi cabeza, un día de estos voy a desaparecer. Va a ser como "¡chiup!" un hoyo se abrirá en el tiempo y el espacio, me tragará y ni siquiera me voy a dar cuenta de que ya no existo

lunes, 28 de junio de 2010

Lo que es la comodidad

Lo acepto, me da paja escribir en mi notebook con las manos afuera de la cama por el frío y sería fantástico poder escribir con un solo dedo aquí en el iPod! Cosas que para mi hubiesen sido un lujo un par de años atrás - e inimaginables hace 10 años- . Si en ese tiempo hubiera venido alguien del futuro a contarme que Internet iba a estar en el aire y que cada persona en la casa podía tener su propio computador con Internet todo el día, y que además iban a existir aparatos que mezclaban celular, navegador web, personal estéreo, cámara de fotos y GPS todo en uno... Me hubiera asustado y hubiera marcado el 133 para q se llevaran a ese loco de patio.
Además esta el escaldasonno, mi mejor amigo de invierno. Yo no se como no me morí de hipotermia los inviernos anteriores a él ¡Ah! Es verdad, usaba un guatero ¡Mira que ingeniosos eran en la antigüedad! Cuando les cuente a mis hijos q la gente metía en su cama unas bolsas de goma con agua caliente para el frío van a creer q viví en la prehistoria.
Eso si, aún admiro de mi misma el usar el transporte publico. Es toda una hazaña someterse a cualquier recorrido por este vasto reino de Santiago. Es como meterse en una lata de sardinas móvil. Pero esta lata se encuentra también dentro de una olla a presión. Y ya se imaginarán cuál sería el aceite de las sardinas... Hay que ser valiente y bien perfumado para resistirse a la comodidad del Papú.
Y ni hablar del microondas. Es el único culpable de q la base de mi dieta sea pan. Llego a mi casa cagá de hambre y pienso "Oh q rico seria tomar una sopita de fideos! Pero que lata igual, se demora mucho. Tengo que esperar a que hierva 3 MINUTOS. Naaa, mejor me hago un pan con queso en el microondas y listo". Es rico comer algo delicioso, pero es más rico comer ¡ahora ya!
No puede ser que la mayor frustración del día sea ir al primer piso a reiniciar el router. Aunque alguien el otro día me dijo que lo podía hacer desde mi computador... pero qué lata aprender cómo! Así de cómoda estoy. Quiero que todo se haga solo, que mis libros se lean solos, que mi gato se alimente solo, que la loza se lave sola. Lo paradójico e ilusorio del asunto es que pienso, como cada uno de ustedes que están perdiendo el tiempo leyendo esto, que algún día seré exitosa. Que tendré la plata para que todo se haga solo. Y aquí estoy sin hacer nada.

domingo, 4 de abril de 2010

La Moda

In the world of fashion one day you're in
and the next day you're out

(Heidi Klum)

¿Quién no opina que para estar en el mundo de la moda hay que ser despiadado? ¿frío? ¿feroz?
Y cómo no serlo en toda esa vorágine de imágenes que nace, gira y vive en torno a ellas.
Ellos, los expertos, son los que señalan lo que es belleza. Y nadie que no esté en ese círculo podría ponerlo en duda, pues es un círculo autopoiético (y alimentado además por el deseo del resto de los mortales comunes y corrientes que les damos autoridad en el tema).
Lo que me parece paradójico es el hecho de que estos expertos-mandamases-vacas-sagradas no son esas figuras esculturales de las revistas. Son seres humanos físicamente igual -o aún peores- que cualquier persona de la calle. Basta con ver a Anna Wintour que es la diosa de esa esfera y hasta tiene joroba de lo vieja que está. ¿Y ustedes creerán que ella ha hecho algo por reivindicar a las mujeres de su edad entorno a la belleza o la moda incluso? Tengan por seguro que esa idea nunca ha cruzado por esa rubia y anciana cabecita.
En el documental “The september issue” (2009) pueden ver más claramente de lo que estoy hablando. Mi personaje favorito es Grace, una fotógrafa ex-modelo quien lamentablemente está desperdiciando gran parte de su poder creativo por estar a merced de los cánones actuales de hermosura. Ella misma se queja de no poder añadir a Vogue imágenes con desenfoques, que muestren el movimiento. Dice que es lamentable que en la actualidad queramos que las cosas sean tan nítidas. Es un pensamiento que comparto totalmente. Estamos en la búsqueda constante de una perfección que nadie conseguirá.
Me pregunto ¿la belleza estará destinada a estar por siempre fuera de uno? ¿Qué es lo que nos hace poner referentes cada vez más ideales y lejanos a lo físicamente posible? ¿Qué es lo que hace falta para que queramos ver a gente “normal”?
Una de las razones debe ser el carácter preponderante de lo visual en nuestra forma de percibir. Recibimos tanta información visual que, para registrarla, acabamos por clasificarla en diferentes cualidades: agradable, desagradable, propio, ajeno, real, irreal, etc. Y como en todo sistema humano, comienzan a gravitar leyes en torno a esas categorías, que son a su vez sistemas ordenadores de éstas. Finalmente se logra algo así como un consenso y surge una ciencia de experticia que se encarga de tales o cuales cualidades. En este caso emerge una “modología”, que vendría siendo un saber sobre la moda o la belleza. Necesitamos la ley de la moda para que dicte los referentes de lo bello por nosotros, aunque creamos que es injusto. La belleza es uno de muchos fenómenos simbólicos que no se puede dictar de forma individual. Por estar dentro de un sistema humano habrá un lugar para los expertos en moda, como lo hay para un montón de otros expertos.
Esta reflexión me deja lugar a un montón de otros cuestionamientos, como la aleatoriedad de la evolución en la moda, marcada por millones de micro-hitos que se suceden uno tras otro y en la que nadie podrá controlar su desarrollo. Es decir, en moda cualquier cosa podrá suceder, dado que no existe una ética en ella. Nadie en ese mundillo se responsabiliza o se pregunta qué consecuencias tendrá tal o cual trend que decidan imponer. Es efectivamente una vorágine sobre la que hay poco control, dado en parte porque es tan difícil controlar fenómenos culturales como este, que pareciera que tuvieran una inercia o vida propia.
Yo creo que ni Heidi Klum podrá decidir cuándo ella misma se va a poner “out”.

domingo, 24 de mayo de 2009

Pobre tipo

Había una vez un tipo al que le pasaban las cosas. Él no tomaba decisiones, las decisiones le tomaban a él. Si tenía ganas de comer un pan con jamón y atún, simplemente no buscaba las cosas en el refrigerador. Tomaba lo que estaba a la vista. O esa vez que se iba de vacaciones a Puerto Rico y no quedaban boletos. La señorita que lo atendió le ofreció un viaje a Colombia y él lo tomó. Cosas buenas le pasaron a ese tipo, cosas sorprendentes, pero también otras muy malas. Era como una veleta. Su trabajo se lo conseguían amigos, lo despedían de estos. De vez en vez era amado por mujeres y también dejado por ellas. La vida le pasaba y él se movía con ella.
Dentro de las cosas malas, estaba la desazón de su vida. Si bien le habían llegado cosas muy buenas, sentía que se conformaba, que no las conocía y que quizá no eran lo que él quería. Pero, después de todo ¿qué era lo que quería él?
Un buen día se desprendió de todo lo que tenía (lo que, dicho sea de paso, no le costó tanto como alguien que vive la vida real, puesto que al no elegir las cosas, poco compromiso había en ellas) y emprendió un rumbo en busca de su deseo. Un rumbo ilusorio, utópico y prometedor.
Lo que este tipo olvidaba era que no es tan fácil cambiar de naturaleza. Así pasaron los días, los meses y los años tratando de que su deseo llegara a él.
Así hasta que un día le pasó un camión por encima. Pobre tipo.